Se enredaban como persianas, manos como serpientes disléxicas que entraban por todos los orificios, vapor de agua impúdico que emanan las paredes , han aprendido a base de palos, auténticas autodidactas del dolor, de las coladeras de placer que traen orgasmos amarrados con fino hilo de seda, sexo de segunda mano, análisis sintáctico de vaginas, dictadores lisérgicos, rojo alambre. Desquebrajan sus rostros a base de muecas irreales, puertas astrales que aparecen en sus frentes.
Tócala una vez más le digo mientras cierro el libro y enciendo un cigarro, mirándolas con desparpajo mientras agitan fuertemente sus sexos, un grito se escapa.
-Me has hecho daño hija de puta.
