ridículo

Normalmente, cuando pasamos por un mal momento decimos, esa fue una mala época de mi vida, pero que yo sepa hasta ahora, solo puedo decir lo contrario de vez en cuando, por que la mayoría de momentos han sido malos, recuerdo que fue un verano de mil novecientos noventa y nueve, una época muy pesada, una ruptura dolorosa, una fuerte adicción a varias sustancias, no tenía dinero para comer y muchísimo menos para pagar el alquiler del piso, si no tenía dinero para pagar esas dos ultimas, imagínate lo mal que llevaba mis problemas con las drogas.

Esa tarde me fui a un supermercado y robé un par de botellas de vino, volví al piso y lo preparé todo, una correa fuerte y resistente, una copa limpia y algunos vídeos porno que me habían dejado hace tiempo.

Por si todavía os lo estáis preguntando, si, esa tarde iba a suicidarme.

Al volver del supermercado me vi en la puerta un nuevo anuncio de desahucio, para mal de males, para amargarme más la jodida existencia. Ella se había largado con otro, o eso creía, hacía tiempo que no sabía nada de ella, pero en cuanto a mi, estaba hecho una mierda.

Cuando me acabé casi todo el vino, ya era tarde, como las diez de la noche y estaba sumamente borracho, me asomé a la ventana sin pantalones y empecé a mear. No miré exactamente donde caían mis orines, pero seguro que le di a alguien.

Ya con poco vino y sin tabaco, me propuse acabar con todo, así que me metí en el cuarto de baño, agarré la correa en la cañería, me la até al cuello y di un fuerte salto. Todas esas personas que dicen que han estado al borde de la muerte y se encuentran con una luz blanca mienten, no se si era por que estaba muy borracho, o por que algo estaba pasando pero todo me resultaba extrañamente divertido. Cuando me disponía a viajar al otro barrio, de repente una silueta borrosa se plantó frente a mí.

-¡Pero hombre! ¡¿Qué demonios está haciendo?!

Se acercó rápidamente a mí y desató la correa de la cañería. Pegué un fuerte golpe con mi culo en el suelo, estaba mareado y no podía parar de toser, a cosa de dos minutos, caí desmayado y me propiné un buen leñazo en la cabeza.

No sé exactamente cuanto tiempo pasaría hasta que recobré el conocimiento, pero al despertar a           Rid.mo siempre acabllar en todo el dñiarado a un clavo ardiendo si hubiese tenido oporvi a una chica que me resultaba familiar mirándome, un poco cabreada, con cara de pocos amigos.

-No se si debería llamar a la policía o darte una torta, porque no se que diantres hacer contigo. ¡Me has asustado gilipollas!

Resulta que esa chica, era la casera del piso y al parecer, no solo le debía un mes de alquiler, si no que me había meado encima de ella al orinar por la ventana. Pobre mujer, creo que no se merecía ninguna de las cosas que le había hecho.

-Lo siento…

-Bueno ¿estas bien al menos?

-Si, creo que si…me duele la cabeza

-¿Qué estabas pensando para hacer esto?

-Sinceramente, iba a suicidarme.

-Ya lo sé, no hace falta tener un master para no saber que estabas haciendo.

-¿Me favorecía la correa al cuello?

-Definitivamente, eres un caso, anda, vete al salón y túmbate en el sofá, voy a hacerte algo de cena, después hablaremos de todo.

Como buenamente pude, me puse en pie, aun estaba algo borracho y aturdido por todo lo que había pasado. Encendí la televisión y me puse uno de esos documentales sobre las morsas. Deseé ser una morsa, gorda, con esos grandes colmillos, apareándome por doquier sin dar explicaciones, sin un alquiler que pagar, sin adicciones estúpidas, sin nada por lo que preocuparme, solo me tendría que poner en remojo de vez en cuando, secarme al solo, comer algo y poco mas…Si me hubiesen dado a elegir al nacer, seguramente me hubiese pedido ser una morsa descomunal.

-Me temo que no hay nada de comida en tu frigorífico y es evidente que necesitas comer algo, pediremos una pizza.

Estaba atónito, después de haberle meado encima y de haberla asustado, la chica cuidaba de mí. Era guapa, no era una de esas chicas por las que perdería la cabeza hablando en el concepto de físico, sin más, era una chica pelirroja, delgada, blanca, con tetas pequeñas y un buen culo. Nuestra relación no era mas que mandarle el dinero del alquiler por correo, desde que vivía en ese cuchitril solo la había visto cuando comencé a vivir aquí. Sinceramente, todos somos unos completos idiotas.

Al cabo de media hora, la pizza llegó a casa, no recuerdo una comida que me sentase mejor. Rica comida basura directa a mis inexistentes cartucheras, por que eso es otra, siempre fui de aspecto raquítico, pero ahora que no comía bien, estaba mas escuchimizado.

Le conté todo, se merecía una explicación, a simple vista pareció entenderlo, pero quien no se quedaría con la cara desencajada después de haberme presenciado a mi semidesnudo ahorcándome en el cuarto de baño después de haber aterrizado sobre su cabeza unos cuantos mililitros de orín.

Al final acabamos riéndonos y todo, nos terminamos el vino y el ambiente empezó a caldearse un poco. Yo estaba nuevamente borracho y ella supongo que no estaría acostumbrada a la bebida, pero la voz le temblaba un poco y se le escapaban risitas que rozaban lo absurdo. Como no soy un hombre de principios, me acerqué a ella y la besé, la chica no parecía disgustada, tan rápido como pudo echó mano a mi miembro.

Nos pasamos dos horas follando sin parar en el sofá del salón, era una de esas chicas que al parecer disfrutan mas haciendo felaciones que con la penetración. Era increíble, que forma de chupar, era adictivo, como todas esas sustancias que recorrían mi sistema circulatorio unas cuantas veces por semana.

Al terminar, sacó un par de cigarrillos y retomamos un poco la conversación.

-¿Estas mal de dinero no?

-Si…No tengo dinero para nada, ni si quiera para comida.

-Bueno, podrías venirte a mi casa hasta que encontrases trabajo.

Habitualmente, suelo escabullirme de estas locas propuestas, pero me hubiese agarrado a un clavo ardiendo si hubiese tenido oportunidad, así que accedí.

-Supongo que estará bien, prometo no estorbar.

Al día siguiente ya estaba instalado en su piso, no paramos de follar en todo el día, finalmente, terminamos saliendo y todo, y como siempre acabó en desastre, pero eso ya es otra historia…

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