fragmento 2

-Oye, ¿te apetece ir a la Playa? Dijo Lorena.

-¿Por qué no? No tengo nada mejor que hacer hoy.

Así que este apagó el equipo de música, agarró su maletín de cds y salieron los dos del bar. Mientras Lorena cerraba con candado, este sacó dos cigarrillos del  paquete y le dio un beso en los labios antes de ponerle el tubito de nicotina en ellos. Le prendió fuego al suyo primero y después hizo lo mismo con el de ella. Empezaron a caminar, entretanto se cruzaban con algunos ancianos que iban fumándose sus puros apestosos y leyendo el diario al mismo tiempo.

Una vez llegados al coche de Lorena, metió la llave y abrió las puertas, a todo volumen puso un cd de Robert Johnson y antes de ir a la playa, pusieron rumbo a una churrería para comprar algo de desayunar.

Los dos mantuvieron silencio mientras la voz del blues man trepaba por todo el coche, y escapaba al exterior, donde varios peatones y currantes mañaneros miraban con extrañeza el Seat Ibiza blanco. Al llegar a la churrería, Lorena puso dos euros en la mano de Víctor y le dijo.

– Un cuartito de churros.

Con la mirada como la de un camaleón, este cerró su puño, abrió la puerta, y nada mas salir, sus piernas le fallaron, de forma que cayó golpeando su cuerpo de palo artesanal contra el suelo. Lorena no pudo hacer otra cosa que reírse, de hecho, Víctor también soltó una carcajada. Se puso en pie y efectuó su compra.

De camino a la playa iban estos dos, con sonrisas de oreja a oreja disfrutando del delicioso manjar y escuchando las historias de alcohol que contaba el difunto Johnson.

Una escena un tanto enternecedora, teniendo en cuenta que a Víctor las relaciones serias le causaban pavor, siempre actuaba de forma cariñosa con algunas chicas, pero al fin al cabo, como dicen las mujeres, un tío es un tío, y el sexo era algo imprescindible en su vida, como la música y el tabaco. Lorena no pensaba en nada, simplemente disfrutaba con Víctor, pero nunca lo miró con otros ojos, ese año había sido duro para ella, porque no tenia muy clara su sexualidad, se veía muy atraída por las mujeres y los hombres casi los ignoraba, y si alguno tenía el placer de hundirse en sus blanquecinos pechos, tenía que tener un cierto aspecto afeminado, pero sin llegar a parecer un completo homosexual, y Víctor cumplía todos esos requisitos, carecía de una completa masculinidad competitiva, la cual le resultaba asquerosa y vomitiva. Odiaba a los “machitos”.

Ya era completamente de día y el sol penetraba fuertemente por la luna del coche, causando en ellos unas caras todavía más ridículas y tiernas.  Ella hecho mano a la guantera y sacó unas enormes gafas de sol amarillas, modelo wayfarer y se las puso.

-¡Eh! ¿Y que pasa conmigo? Preguntó Víctor.

Rebuscando por el fondo y conduciendo al mismo tiempo, Lorena sacó una de esas gafas blancas con las lentes en forma de corazón.

-Toma, estas te favorecen mucho, dijo con algunas risitas.

Las cogió sin más, y se las puso, en el fondo muy fondo, le gustaban, pero no dijo nada y el silencio hizo evidente lo innegable.

Ya una vez llegados a la playa, en el aparcamiento había un escuálido gorrilla, luciendo un horrible “moreno albañil” en su arrugada piel. Este con gestos patidifusos empezó a señalar un sitio, había miles de sitios y no había que ser un lumbreras para aparcar sin su ayuda, pero así se nutría económicamente este individuo  encima, si no ponías un euro o dos en sus manos hinchadas por la heroína, después te rayaba el coche… Asqueroso.

Se acercó hasta el coche y extendió el brazo dando por sentado que iban a pagarle. Víctor metió la mano en su bolsillo y de casualidad, sacó un euro, se lo dio y fueron directos a las escaleras que daban acceso a la playa.

Tenían pinta de todo, menos de playeros domingueros. Vestían pitillos y camisetas punk, zapatos y calcetines y enormes gafas de sol. No había casi nadie en la playa, pero mas tarde empezarían a llegar los bañistas, de momento, el sitio era tranquilo y acogedor.

Víctor se quitó la camiseta y la tiró en la arena, se quitó el pantalón, calzoncillos incluidos y sin quitarse las gafas de sol, salió corriendo hacia el agua.

¡Chas!

Este empezó a chapotear como una foca anoréxica, acto seguido, Lorena, desnuda entera fue corriendo hasta el agua y se sumergió dando un saltito como de conejo. Lorena era bellísima a la luz del sol y desnuda, hacía resaltar su bonito color rojizo del pelo, su piel brillaba más y era todavía mas tentador, pero por si fuese poco, no tenía ni un solo bello en su pubis. Delicias audiovisuales para Víctor.

Lorena se puso a la espalda de Víctor y empezó a masajearle la espalda.

-Esta tensa eh. Dijo esta apretando fuertemente sus hombros.

Víctor pensó la respuesta, pero fue una de esas veces que crees que estas hablando, pero solo lo estas pensando, y entre un jugueteo y otro, esos empezaron a enrollarse entre si como culebras, mientras se daban largos besos y se tocaban como si sus cuerpos tuviesen algún interesante mensaje en braile que tenían que descifrar.

Las olas chocaban contra sus cuerpos en fricción y excitadísimos, empezaron a mantener sexo de pie torpemente, mientras la ira de Poseidón colisionaba contra ellos.

Víctor aun llevaba puestas las gafas de sol, incluso penetrando a la dulce pelirroja.

Después de algunos chillidos correspondientes a orgasmos, estos salieron del agua y volvieron al lugar donde estaban sus pertenencias y se acostaron mirando al cielo, Víctor apoyando todo su mojado cuerpo contra la arena y Lorena apoyando la cabeza en el pecho de este.

El monigote con gafas de mujer calló rendido inmediatamente y la camarera cocainómana no tardó mucho en seguirle.

Como era normal, a eso de la diez de la mañana, empezaron a llegar los domingueros, era una imagen extraña, un bicho palo desnudo, con unas gafas de sol ridículas y una jovencita, roja por el sol como una gamba tirada encima de el. Todo el que pasaba le veía las partes nobles a la extraña pareja.

Pasaron varios vendedores ambulantes de refrescos, varios paseantes, varias familias con sus niños incluidos, varias viejas con cartones de bingo bajo sus sobacos…

Víctor, con la babilla cayendo por sus labios, empezó a tener un sueño, y era raro, ya que hacía meses que no soñaba nada, o al menos no lo recordaba. En su sueño el estaba en una clase, y se sentía muy torpe, sentado en el pupitre mientras toqueteaba un ordenador y ordenaba varios casettes, hizo acto de presencia Laura, una vieja amiga que se había ido a vivir a Londres recientemente, y la presentaron como “la nueva”, este embobado no paraba de mirarla y esta no le hacía el menor caso. De repente una de sus compañeras de clase, Natalia, se acercó a el y cogió una de sus cintas y dijo.

-¿Que es tu nuevo mp3? Dijo mofándose, buscando la atención de los demás gilipollas.

-Es increíble, decía este con una ilusión falsa, como sorprendido de que alguien pusiese interés por su música.

-Eres un completo lerdo, respondió la idiota.

Todos empezaron a reírse de el y al mismo tiempo sonó el timbre del recreo y todos se levantaron, y Laura, lo miró a los ojos y desapareció con el resto de la clase yéndose al recreo. Este se quedó solo y triste, y empezó a darle un ataque de ansiedad.

Era raro, pero la mayoría de veces que este soñaba, lo hacía con algo escolar, y se veía el en una clase, donde después lo humillaban y todos se reían de el. Creo que todo se debe a que tuvo una infancia traumática, y uno de los sitios donde peor lo pasó fue en la escuela.

Mientras dormían, la cara de este marcaba una mueca de sufrimiento, mientras que la de su amiga esbozaba una bonita sonrisa, que no se le iba ni en sueños.

Cuando ya había terminado el sueño, Víctor empezó a sentir algo cálido derramándose por su frente, asustado, abrió los ojos, y lo primero que vio fue la microscópica pilila de un niño gordo orinándole encima.

-¡PERO QUE HACES GILIPOLLAS! Gritó este con un tremebundo cabreo.

El niño empezó a reírse y huyó corriendo.

Lorena se había despertado por los gritos de Víctor y por su incorporación brusca, y con los ojos entreabiertos, preguntó.

-¿Qué ha pasado?

-¡¿Que qué ha pasado?!¡Un puto niño gordo se me ha meado encima!

Sin saber exactamente como reaccionar, se quedó observándolo como se limpiaba el orín y dijo.

-Valla… ¿Qué hijo de puta no?

Refunfuñando, este se levanto por completo y se fue a darse un baño, aun no se había quitado las gafas. Se sumergió, salió a fuera mientras esta no paraba de mirarlo dudosamente, y al mismo tiempo que se secaba con su camiseta y buscaba con el pie sus calzoncillos preguntó.

-Lorena, ¿Qué hora es?

Esta, como si hubiese despertado de un lapsus, metió la mano en el bolsillo de sus pantalones, sacó el móvil y dijo.

-¡Guau! Son la una del mediodía.

-Joder, que sueño mas largo he echado, si no me hubiese despertado esa puta bolita con patas, incluso estaría de buen humor. Creo que deberíamos irnos ¿no?

-Claro, dijo esta como aguantando la risa, pero sin que Víctor llegase a darse cuenta.

Se vistieron y este volvió a sacar dos cigarrillos, repitió el beso antes de ponerle el cigarro en la boca y sacó el mechero, solo que esta vez, se encendió primero el suyo y después el de ella.

De camino a las escaleras, había sentada felizmente una familia, comiendo tortilla de patatas, y estaba el gordito, comiendo sin ninguna preocupación mientras con sus dedos de los pies jugueteaba con la arena mirando al mar.

Entonces Víctor puso una cara de enfado, dio una calada, y dirigiéndose al padre, pero sin llegar a acercarse, exclamó.

-Señor, su hijo, es un grandísimo hijo de puta.

El cabeza de familia, se quedó absorto mirándolo con la boca medio abierta y un trozo de tortilla sin masticar. Todos los familiares se quedaron sin habla, y el niño ni tan si quiera se enteró de nada y seguía en su “feliz” mundo.

Lorena echó una carcajadita y empezaron a subir los dos las escaleras que conducían al aparcamiento. El gorrilla seguía por allí, pero esta vez sentado bajo el árbol, sudando como un cerdo y con un litro de cerveza en su mano. Llegaron al coche, se montaron y volvieron a poner la carismática voz de Robert Johnson. A la vez que arrancaba el coche, Lorena no pudo evitarlo y empezó a reír a carcajadas limpias. Víctor la miró unos segundos serios y poco a poco se fue construyendo en su rostro una risita, y empezó a carcajear este también. La situación del crío meándose encima de Víctor había sido absurda pero graciosa.

-¡Aiii! Dijo esta cogiéndole la cara y dándole un apretado beso.

Víctor aun seguía riéndose.

Como antes, después de las risas el silencio volvió a hacerse, y Robert Johnson volvió a apoderarse del vehículo.

De camino a casa de Lorena, árboles, coches abandonados, coches de empresarios adinerados, animales aplastados en el asfalto, gaviotas volando sin rumbo, edificios pintados por pésimos grafiteros…

Aparcaron justo en frente a la casa de Lorena, que era un piso blanco de cuatro plantas, en óptimas condiciones, nada que ver con el intento de vivienda en el que vivía Víctor.

Se bajaron los dos y Lorena hurgó en su bolsillo buscando las llaves, las sacó y este se quedó atrás dejándola pasar a ella primero.

¡Pam!, sonó el golpetazo del chocar de la mano de Víctor contra el trasero de esta.

Ella dio una leve miradita hacia atrás y siguió caminando hasta el ascensor.

Lorena vivía en un pequeño apartamento en la segunda planta del bloque, todo blanco, como su piel y decorado con bonitos cuadros de mujeres copulando pintados por ella. Al igual que la casa de Víctor, esta estaba compuesta por un salón grande, un dormitorio y un cuarto de baño, que a diferencia del de Víctor, el suyo estaba dentro del dormitorio y el de él estaba en el salón. La cocina estaba fusionada con el salón y nada mas entrar, ella se acercó hasta allí y sacó del frigorífico una ensalada de pasta, cogió dos tenedores y se sentó en el sofá, donde Víctor ya estaba sentado. Con el mando encendió la tele y puso un canal musical, y mientras el acabado rostro de Billy Corgan ocupaba toda la pantalla, estos empezaron a picotear del bol.

-¿Sabes que Billy Corgan fue novio de Courtney Love antes de que la zorra empezase a salir con Kurt Cobain?

-¿Si?, no tenía ni idea, dijo esta con las boca llena de espirales de pasta al mismo tiempo que las masticaba.

Víctor no puso mucho entusiasmo al plato, y hundió varias veces el tenedor y dio un par de bocados. Todo lo contrario, Lorena acabó con casi todo el bol, y levantándose del sofá, dejó el plato en la pila y le dijo.

-Oye, voy a darme una ducha, ¿vienes?

Moviendo la cabeza, Víctor respondió que si, así que se puso en pie, y siguió el contoneánte trasero de Lorena hasta el baño. Una vez allí, Víctor se quitó las gafas de sol y las dejó encima del lavabo, se quitó la ropa y se metió en la ducha. Lorena se deshizo de la ropa con regusto salado, se miró en el espejo acercando su cara, como examinándosela de arriba abajo y después de eso, se metió en la placa ducha, el grifo ya lo había abierto Víctor. Esta agarró el bote de gel para el cuerpo y empezó a enjabonar el cuerpo de este. Víctor hizo lo mismo y empezó a enjabonarla.

Ya limpitos y secos los dos, se dirigieron a la cama de Lorena y se metieron en ella desnudos. Víctor empezó a tocarle todo el cuerpo suavemente y una vez llegado al culo, este apartando sus carnosas nalgas empezó a estimularle el ano a base de paseítos a su alrededor con el dedo índice. Una vez los dos habiendo completado la lista de preliminares correspondientes, felaciones, comidas de clítoris y alguna que otra corta penetración vaginal, la colocó a cuatro patas, e introdujo su generoso miembro en el ano de esta.

El sexo anal, era algo que le encantaban hacer a los dos, y hacía bastante tiempo que no lo llevaban a cabo.

Pasados unos quince minutos, cada uno obtuvo su reclamado orgasmo y se echaron a dormir.

Como dormido sin dormir, la mente de Víctor se transformó en un álbum digital de fotos, y empezó a recordar a varias personas importantes en su vida, momentos en la playa, fotos en las que aparecían el y Laura desnudos, cumpleaños, borracheras, conciertos, ¿infancia?, monopatines, caídas, sangre seca, postillas, agujas, jeringuillas…

Todo en milésimas de segundo en el mundo de su mente, pero al oír el timbrecito del móvil de Lorena se despertó de esa fase REM. Lorena adormilada, alza una mano hacía la mesita de noche.

-ehm, ¿si?, ¡holaaa!

Esta se levantó rápidamente de la cama, dejando a Víctor acostado, sin hacer señales de que estaba despierto.

Se oían murmullitos de fondo, este se incorporó y miró el despertador de la mesita de noche, las manillas marcaban las cinco de la tarde. Se quedó un rato sentado en la cama, como si fuese un monje hindú meditando, dando golpes en la cama imitando los golpes que efectuaría un batería en pleno concierto. De un salto, se puso de pie y comenzó a vestirse.-uhm, quiero un porro. Susurro este. Vestido ya, se dirigió al salón, en el se encontraba Lorena, acostada desnuda en el sofá jugueteando con los pies y hablando con vete a saber quien de forma caramelosa. Víctor se apoyo en la encimera del salón-cocina y empezó a hacerse un canuto. Pellizco por aquí, calor por allá, tabaco por aquí, mezcla por allá… ¡Listo!

Mirando los cuadros de esta mientras se encendía el susodicho, contemplaba dos hermosas mujeres masturbándose, al fondo un manto azul de leopardo, si lo mirabas de lejos parecía una foto. A la derecha otro cuadro, una mujer comiéndole el coño a otra en una plaza pública, mientras todos los peatones, asombrados por los hechos, las miraban con sosiego. A este le seguía otro cuadro, con un marco más pequeño al resto, una mujer, la cual solo se le veían los muslos, con sus dedos abría su vagina y mostraba el interior como orgullosa.

A este…-¿Víctor?, tienes que irte, voy a recibir una visita importante. Dijo esta aplastando el teléfono contra sus senos e interrumpiendo la examinación artística que este estaba realizando.

-Vale, respondió expulsando el humo de su cuerpo – Nos veremos luego, supongo… ¡Chao!

Esta ni se molestó en responder, creo que estaba lo suficientemente ocupada con algunas de esas vulvas por las cuales sentía una fuerte atracción como para hacerme caso…

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s