gusano

Son las seis de la mañana, la noche aun no ha huido, mis manos se difuminan lentamente mientras mí alrededor va dejando de ser cada vez mas concreto. Hacía horas que me había perdido, mi interior vestía una gruesa capa de éxtasis con lindos adornos de alcohol, y mi paso cada vez se hacía mas extraño. Por si todavía os lo preguntáis, es una de esas típicas situaciones que pasan cuando estas drogado, te da por irte solo a cuestionarte tu subsistencia y acabas alejándote de tu grupo de amigos, que al estar menos drogados que tú, su cuerpo les pide clemencia y deciden abandonarte a la intemperie. Ahora mismo estoy en la playa, lejos de los ruidos de la juventud, sentado, mirando al mar, escribiendo sobre una vieja carpeta de cartón que horas antes (no se exactamente cuantas) le robé a un hippie que andaba distraído. Una botella de vino tibio me acompaña en mi aislamiento voluntario, cuando la locura llegó a mi cerebro me comporté de un modo egoísta, los dejé a todos atrás y me vine aquí, a un punto donde el decorado de este mundo se acaba, mas allá de las luces, de las mandíbulas desencajadas que exhalan una falsa libertad que los esclaviza a si mismos, son los dueños de sus propias cadenas, nunca sabrán alcanzar el verdadero placer del lenguaje muerto, cosa que seguramente yo tampoco alcance…

He decidido dejar de andar, ahora prefiero levitar, pasar por todos esos lugares donde hay una huella y observarla simplemente, me he hecho espectador, me he convertido en un agujero negro incrustado en este escenario inerte. Mi cuerpo ha dejado de funcionar, se entumecen mis articulaciones, se me ha abierto la cabeza de par en par, absorbiendo como una aspiradora todas las mentes que se me acercan, mentes vacías, carentes de expresividad, dotadas de una función física únicamente. Hay que follarse a las mentes y por desgracia todas están huecas, necesito encontrarte, necesito encontrarme para creerme todo esto de una vez por todas…

Ahora el manto negro se tiñe de verde, me anuncia que pronto vuelven las mentiras, que saldrá el sol y tendré que buscar la manera de volver a casa, ponerme mi traje de humano y interpretar un papel que no es el mío.

-Somos entes errantes, nos nutrimos de la capacidad de odio que nos enmohece por dentro, somos parásitos, unidos por un sentido inusual de la existencia, unidos por una corrosión que nos derrite y nos hace encontrarnos, usando nuestras palabras a modo de anzuelos que desgarran nuestro ser, haciéndonos sentir especialmente agradables…

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