cinta aislante

Un último hálito, rojo esmeralda resbala por sus labios, no ha sido lo correcto, no lo ha sido.

cuerpos como peceras con pirañas, extremidades con sus filamentos escarlata ardiendo entre recuerdos, como aquellas postales que guardo en mi cajón por si algún día apareces

(por si algún día)

no vuelvas a traerme animales muertos a mi puerta, no son esos trofeos los que busco, es ese desierto que atravieso al cruzar los marcos apolillados de madera cuando salgo de mi cuarto el que se me atraviesa de lado a lado como un punzón oxidado, deseliquibrado como un funanbulista sordo.

Pero sigo tachando en el calendario los días que faltan, el 32, el 33, que siempre se olvidan, que no existe el tiempo, que me quedo sin recursos, que me invento los idiomas, que marchito las dimensiones asomándome desnudo a tu balcón, que te hecho de mi cuerpo cuando ya he terminado, que son mil cosas las que tendría que decirte y prefiero no amoldarme al castellano para que sigas sin entenderme.

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