cementerio

Era un pasillo muy angosto, un puñado de yonquis tirados en los bordes de este, sucios, bocas sucias manchadas de sabo, enganchados, chaperos, dromedarios, tubérculos, descomposición vegetal, fina poesía de vanguardia impregnada como herrumbre por cada poro de estos indeseados

 

  • “No somos el futuro de este país” Se manifiestan como viejos espíritus indios, danzando alrededor de una nube de vapor, con los dientes podridos, marchitos, sonríen como en un anuncio de dentífrico caro.

 

Son tres, o cuatro, tal vez cincuenta, evocando la madrugada, subiéndose unos encima de otros, como un toten, un antiguo toten sioux, pero sin color, la luz dejó de perseguirlos para arrancarles valores saturados. Hace tiempo que nadie pregunta por ellos, ¿te interesa? He puesto un anuncio en el periódico de hoy; se vende fracasado, buen estado, un poco dañado por el tiempo, pero fracasa igual de bien que el primer día, 130 euros más gastos de envío aparte.

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